Walkman y Yo

25 octubre 2008

(Querido Lector: Lease este post nostalgico con voz de anciano traicionado por el sistema de seguridad social o menopausica operada que lee noticias en canal 9. Advertido queda.)
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Ahora con conectar un trozo de plastico al pc se puede pasar el dia entero escuchando musica con buena calidad (calidad de audio, si llevas los discos de Shakira estas jodido) y sin muchos problemas. Antes los que teniamos un padre bondadoso -o manipulable- tuvimos un Sony Walkman, esa cosa cuadrada que algunas veces tenia radio am/fm, funcionaba con pilas AA y tragaba cassets, si, cassets: lo peor en invenciones relacionadas al disfrute del audio, incomodos, cualitativamente inferiores al acetato y los inconvenientes de cualquier cinta.

Pero a mis 10 años me importaba una mierda, se sentia chingon traer el estereo de casa en la calle, colgado en el pantalon, con los cassettes justos en una bolsa, muchas pilas en la otra, los audifonos colgados al cuello y los dedos listos cual gatillero de spaggetti-western para apretar ese reconocible boton rectangular de play en caso de que mi espacio personal fuera asediado por chicas Condechi; Lumpenburgueses con playeras de Pink Floyd; Gente aburrida de traje y demas fauna que uno desconoce a esa edad.

Ahora no hace falta apretar FF o RW para volver a escuchar una cancion o el disco, antes era Ley de Herodes, sobre todo si querias ir a los tracks favoritos. Aunque eso se arreglaba grabando tus propias cintas personales (con un downgrade en calidad) o comprando un grandes exitos del grupo preferido. (JA! Las disqueras siguen pensando asi) Las rarezas y los “en vivo” siempre se grababan de la radio o de la casa del amigo con dinero y padres ausentes.

Hoy puedo escuchar Tool, Mars Volta y la discografia de Noir Desir -copiado con mucha calidad- sin llegar a un “bateria baja” y tener todo en el bolsillo de la camisa, pero no se compara a abrir la carcasa de mi Sony WM-10 de aluminio que se hacia a un lado para dejar entrar la cinta -al estilo slider de los celulares actuales- que desato envidias entre mis amigos y uno que otro golpe de suerte con las compañeras:

Y si, cuando no arranco mas fue el infierno.