She´s lost control

20 octubre 2008

Algunas veces uno no esta para comprender -o intentarlo- discos solemnes larguisimos con conceptos complicados y muchas veces sobredimensionados, de proporciones monumentales y que requieren un altisimo nivel de cooperacion por parte del escucha: concentracion y mucho tiempo libre.

Ultimamente vengo escuchando muchisimo dos bandas, una de culto y otra no tanto que dan con el clavo cuando se trata de excelente musica sin tantas vueltas, es decir, sin ser pretenciosa, de corta duracion pero sin caer en formulas faciles y mucho menos en los lugares comunes del mainstream, ademas de que dicen mucho mas en tres minutos que otros en media hora.

Joy Division

Una de las bandas iconicas del Punk/New Wave y traida a moda ultimamente con el remake del indie por parte de la industria. Musica de tonalidades opacas con un sonido de puta madre muy original y referentes manchesteros por antonomasia. Con un sonido simple -posibles percusores del magnifico beat samplero del que tanto se abusa actualmente- y letras densas y oscuras que siguen siendo vigentes despues de decadas.

Escuchar “Unknow Pleasures” es sentirse en cualquier pub de mala muerte britanico con el alma en la lengua, sin decir de “Closer” que identifica con esos lapsus depresivos y apaticos que llevamos dentro, aunque Joy Division NO es una banda para deprimirse. (como el estilo lirico de Alice In Chains)

Definitivamente de culto, y no solo por la muerte de Ian Curtis. (otro de esos idolos del rock que muchas veces se mitifican)

The Music.

Otros Ingleses, demostrando que no son solo puñeteros como diria el buen Renton. Con una mezcla de buen rock con formula (al estilo AC/DC) y de cierto feeling post-grunge son de esas bandas que aunque no tengan una evolucion musical propia (o nula) jamas cansan. Basta escuchar un single (The Getaway) de su primer album (The Music) para sentirse al mismo tiempo en un rave con extasis en mano y en un jamming en cualquier garage con cualquier banda amateur. ¡Al mismo tiempo!

Otra es “Take the long road and walk it” donde un puente semi-bluerero rompe absolutamente con el desarrollo de la cancion (que casualmente hace recordar a “The Pretender” de los Foo grabada tiempo despues en el “Echoes Silence..”) y hace retomarla con justa atencion.

Guitarras (Adam Nutter) con overdrive fuera de control y un poco de delay en los momentos correctos; Lineas de bajo (Stuart Coleman) precisas, simples -algunas veces distorsionadas- que junto con la bateria (Phil Jordan) destacan en un groove que contagia y una peculiar voz (Robert Harvey) que recuerda zeppelins de plomo y algunos viejos tiempos.

¿Su mayor cualidad? Simpleza!

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